Astillero Río Santiago: los trabajadores denuncian un intento de cierre como pasó con Fanazul

El domingo llegó al Astillero junto a efectivos de Prefectura Naval el nuevo presidente designado por la Provincia que además decidió despedir a los principales gerentes, por lo que los trabajadores denuncian que se trata de una intervención y no dudan que la intención es el cierre de la emblemática fábrica de la Región Capital que cuenta con más de 3 mil empleados. “No hay que ser detective para darse cuenta que es lo que pretende el gobierno”, señaló un delegado.

Los trabajadores del Astillero Río Santiago se encuentran en estado de alerta ante la designación Daniel Capdevilla como nuevo presidente. Se trata de un ex funcionario del Ministerio de Modernización, área que realizó el grueso de los despidos en la administración pública. Además, llegó con un grupo de colaboradores que desplazaron de las principales gerencias a personal de carrera con más de 30 años de antigüedad.

En diálogo con TODO PROVINCIAL, Martín Esquerra, trabajador y delegado del astillero, aseguró: “Es una intervención porque vinieron con personal civil militarizado y prefectura a ocupar las gerencias claves. Además del despido del personal de carrera que ocupaba esas 11 gerencias anunciaron que van desplazar a 30 jefes de departamento”.

“No hay que ser detective para darse cuenta que es lo que pretende el gobierno. Arreglaron con el FMI  y anunciaron más ajuste. El problema del Astillero es que el Estado no le encarga barcos y el gobierno compra en el exterior”, expresó Esquerra y sentenció: “La intervención llegó para cerrar el astillero”.

“De los 30 mil millones que prometieron ajustar 3 mil millones están en el Astillero, pero para eso tendrán que echar a toda la gente. Todos los delegados cerramos filas en rechazar la intervención y todo despido en la fábrica”, consideró el delegado gremial.

Los trabajadores del Astillero denuncian que este plan de ajuste se da en un contexto donde el gobierno compra buques en Israel y en España, y donde han cerrado empresas estratégicas del sector como las plantas de Fabricaciones Militares de Azul y Río Turbio.

“Actualmente no están mandando las partidas presupuestarias ni siquiera para comprar combustible de las grúas, le estamos sacando a una para ponerle a la otra. Tenemos un funcionamiento mínimo que no permiten el avance de las obras y el cumplimiento de los compromisos”, detalló Esquerra.

“El gobierno ve al Astillero como un gasto y al presidente de España le prometió que le comprará buques. Si no nos encargan barcos no tenemos razón de existir”, señaló el trabajador.

Y concluyó: “Nosotros tenemos el aprendizaje de que cuando nos quisieron ocupar militarmente la fábrica estuvimos dispuestos a dejar el cuero en los portones y a meternos adentro. La intervención vino con prefectos y cada gerente trajo un chofer que es personal civil militarizado. La última vez que hicieron este intento les fue mal”.

 

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