A 72 años, cómo se vivió el histórico 17 de Octubre en la capital bonaerense

Por: Martín Mazzoleni

En el texto titulado “17 y 18 de Octubre de 1945: El peronismo, la protesta de masas y la clase obrera argentina”, el historiador Daniel James reconstruye la movilización centrándose en lo sucedido La Plata y en la Región, abordando otros aspectos de la versión oficial en torno a lo que pasó en Plaza de Mayo.

James asegura que al transformarse en el hecho fundacional del peronismo, el relato social de la marcha del 17 de octubre evitó contar los hechos de violencia y las contradicciones que acontecieron para resguardar la “legitimidad y la autenticidad del significado simbólico” del fenómeno.

El miércoles 17, Berisso amaneció con piquetes frente a los frigoríficos Swift y Armour, y en todos los puntos de acceso a la Ciudad.

“Los camiones y tranvías que venían de La Plata fueron volcados y hacia las 8 de la mañana la ciudad quedó virtualmente aislada”, relata James, y continúa: “A mediodía, una gran cantidad de trabajadores se congregaron esperando la señal para marchar hacia La Plata”.

En La Plata, desde muy temprano habían estado circulando los rumores más inquietantes acerca de lo que acontecería por la tarde con la llegada de los trabajadores de Berisso y Ensenada.

Entre las 7 y las 9 de la mañana se interrumpieron las líneas de tranvías y comenzaron a circular bicicletas y camiones que anunciaban la manifestación.

A partir del mediodía, los trabajadores comenzaron a congregarse en la esquina de 1 y 60, esperando la llegada de las columnas de Berisso que arribaron cerca de las 16. La marcha de los obreros empezó por calle 1, hasta la estación de ferrocarril, y luego tomó por diagonal 80, hacía el centro.

“A esta altura, la multitud había cobrado un aspecto más fervoroso y amenazador”, asegura James, y detalla: “Arrojaron algunas piedras al pasar frente a las oficinas del Diario El Día, también atacaron negocios sobre las calles 50 y 7. Se detuvieron ante los edificios de la Universidad, donde cantaron primero el Himno Nacional y luego, entre silbatinas y burlas, repitieron a coro ‘¡Alpargatas sí, libros no!’.

Luego, la movilización avanzó hacia Plaza San Martín, frente a Gobernación, y pronunciaron discursos algunos miembros del Comité Intersindical. Allí fueron recibidos por el nuevo interventor federal, General Sáenz, a quien le expresaron su preocupación por el arresto de Perón y su seguridad personal.

“En teoría, la manifestación, tal como había sido programada oficialmente, había concluido”, asegura el autor y agrega: “Sin embargo, para una cantidad significativa de participantes, la movilización estaba lejos de haber terminado”.

El texto asegura que después de abandonar la plaza San Martín, “grupos de obreros armados con ramas de árboles y proyectiles” tomaron por las calles laterales de la zona céntrica de Ia Ciudad, y arremetieron con furia contra la corresponsalía del diario La Prensa, el Banco Comercial, la casa Lutz Ferrando, el negocio Jacobo Peuser y el Jockey Club de la provincia de Buenos Aires.

También fueron objeto de atentados las instalaciones de los clubes deportivos de Estudiantes y de Gimnasia y Esgrima.

El relato continua con la gruesa multitud volviendo a apedrear las oficinas de El Día, al que también le destruyeron tres vehículos. Después fueron víctimas de los ataques el otro periódico importante de La Plata, El Argentino, así coma la corresponsalía de Crítica de Buenos Aires.

Según James, mientras todo esto sucedía la policía “o bien estaba ausente, o bien mantuvo una actitud meramente contemplativa”, Estos hechos de violencia culminaron alrededor de Ias ocho con una feroz incursión contra la vivienda del rector de la universidad, Dr. Calcagno.

“Hacia las diez, la policía había reaparecido en las calles céntricas y Ia gente se dispersó. Al amanecer del 18 de octubre, los habitantes de La Plata se encontraron con un espectáculo que no tenía precedentes.Las calles no habían sido limpiadas por los barrenderos y no se veía otra cosa que vidrios rotos y puertas y ventanas despedazadas”, relata James.

En el día posterior, la CGT proclamó oficialmente una huelga nacional que de hecho la habían efectuado los trabajadores el 17.

 

Escribir un comentario

Ver todos los comentarios

Your e-mail address will not be published. Also other data will not be shared with third person. Required fields marked as *